El miércoles por la tarde estuvimos visitando a los ancianos con Madre Paula y preparando el material que íbamos a llevar al poblado para realizar actividades con los más pequeños. Las visitas transmiten muchas emociones y nos dan a conocer que, a pesar de las adversidades, se puede seguir manteniendo la fe en Cristo.
Al final de la tarde del miércoles, compartimos un rato de convivencia en un bar y finalizamos con la oración en la capilla de la comunidad.
El jueves por la tarde estuvimos en Eñeng, un poblado a pocos kilómetros de Evinayong. Hemos cantado, bailado, pintado caretas... También aliviamos a los enfermos de la zona. Nos ha caído una buena tromba de agua, pero no nos ha hecho decaer en nuestra labor.
Continuaremos escribiendo la aventura que estamos viviendo y aprendiendo en Guinea Ecuatorial.
¡Hasta pronto!











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