viernes, 13 de julio de 2018

PARTIMOS A SABANA DE LA MAR

¡Buenas familia!

Ya estamos aquí de nuevo compartiendo con vosotros un día más de esta magnífica experiencia que, como bien comentábamos ayer, cada día que pasamos aquí nos aporta algo distinto, algo especial, algo nuevo que sigue llenando nuestras vidas de alegría y nos dan fuerza para seguir aportando lo mejor de nosotros.

Como cada mañana, nos juntamos todos para el momento de la oración, en el cual encomendamos nuestro día al Señor y pedimos por todos estos niños que día a día nos acompañan, los cuales han conseguido meterse en cada uno de nuestros corazones y ya los sentimos como parte de nuestra familia.

Una vez acabado el desayuno, nos dirigimos a la escuela, donde recibimos a nuestros niños para comenzar las clases. Es increíble cómo con tan sólo una semana con ellos, nos han abierto su corazón aportandonos tanta alegría solo con su llegada a la escuela.






Hoy es viernes, por lo que después de las clases, nos preparamos para irnos a Sabana de la Mar!! Vamos a visitar la Comunidad Concepcionista, dónde nos espera Madre Minerva y así dejar descansar a Madre Ángeles y Madre Dolores, las hermanas que nos cuidan durante toda la semana. ¡Cómo las vamos a echar de menos!

La aventura comienza ya al llegar a la guagua, nuestro medio de transporte para llegar a Sabana de la Mar. Este autobús es muy diferente al que estamos acostumbrados, ya que cuando subimos no había asientos libres pero... ¡eso no es problema! Ya que se coloca una tabla entre dos asientos y ¡tenemos asiento listo! Las soluciones aquí nunca faltan!




Después de dos horas de viaje y 166 curvas (según nos contó un habitante de Sabana de la Mar), llegamos a nuestro alojamiento dónde nada más entrar ya conocimos a otro huésped.




Una vez que dejamos las mochilas, nos hemos ido a dar un paseo por Sabana y hemos podido conocer un poco más su cultura, llegando así al malecón donde nos esperaban con los brazos abiertos Madre Minerva y Doña Juanita.



Para terminar el día y reponer fuerzas cenamos en la casa de doña Juanita, quien nos ha preparado una magnífica cena con los productos más típicos del lugar como es el mofongo, las minutas y la especialidad de Sabana de la Mar el 'pescado colorado'. El día llega a su fin y nos vamos a descansar, que mañana será otro día lleno de experiencias nuevas de las que seguiremos aprendiendo.