Esta noche, todo apuntaba a que
por fin íbamos a dormir bien, Maria
y Ruth se habían mudado a nuestro lado de la casa y le habían dicho adiós al
gallo que cada noche las despertaba. ¡Cual sería su sorpresa cuando a las 12:30
de la noche cayó una tormenta como la que nunca antes habíamos visto! Todas nos despertamos en ese momento debido al
fuerte ruido y viento que la tormenta producía (todas menos... Enci y Sister Magdalena, que podía haberse caído la casa en ese momento y no se hubiesen
enterado).
La
eucaristía celebrada por el padre Rise ha sido un poco diferente debido a que los miércoles asisten los seminaristas y
ellos llenaban los primeros bancos de la iglesia de color blanco. Un vecino de
las hermanas, llamado Mr. Rudi, que vive en el barangay de al lado, nos acerca a casa
amablemente cada día al finalizar la
celebración. ¡Gracias!
El
desayuno, como siempre, very healthy... tostadas y fruta (sin contar los donuts
buenísimos de sabores, revuelto de
sardinas y verduras, arroz, jamón cocido, embutido...)
De 8 a 9
aprovechamos para pasarnos por las clases enseñando un poco de español a nuestros queridos niños. Hoy era el
turno de hacer nuestro proyecto semanal en secundaria, así que la Sister Ana
Rosa se encargó de adentrarlos un poco en la cultura española y hacerles conscientes de algunas diferencias
culturales que hay entre ambos países.
La tarde, iba a ser muy especial ya que ibamos a ir a visitar un barangay después de comer (Los barangays son los barrios aquí). No nos ha dejado indiferentes, de hecho
hemos vuelto a casa con muchas sensaciones encontradas en nuestro corazón. Lo primero de todo os voy a contar como dejamos a
May Ann antes de salir
de la casa...
Después,
nos hemos ido con Emra y Jane, que pertenecen al movimiento laico de Bacolod, a
visitar el Barangay 39, éste es el que se encuentra justo en la parte contigua al colegio. Allí, hemos visitado a
varias familias.
- La primera, tiene 5 hijos y uno de ellos está apadrinado. El padre es, para entendernos, concejal del barangay, ya que cada barangay tiene su propio órgano de gobierno, y también es el entrenador del equipo de baloncesto, ¡que suerte la nuestra que minutos más tarde pudimos ver a los niños jugando un partido!
- Después, fuimos a otra familia... la madre no estaba porque trabajaba en ese momento, allí estaba el padre con dos de sus hijos, mellizos, que van a clase de Ruth, tiene otro niño en el grado 8 con Sister Ana Rosa. En esa casa descubrimos bastantes curiosidades, como que en el año 2013 96 casas se quemaron y 130 familias fueron trasladadas.
- También, conocimos a una encantadora madre de familia que nos contó que su hijo es campeón de taekwondo pese a que tienen que hacer un súper esfuerzo económico. Según nos contaba, lo más importante, para ella es que su pequeño sea feliz y se esfuerce por cumplir su sueño.
- Estamos contentas porque en el Barangay pudimos comprar nuestros primeros souvenirs, ya que conocimos a la encantadora Raynie, madre de una niña de tercer grado que también está becada. Ésta nos contó que su marido se dedica a realizer piezas de artesanía, y al mostrarnos cómo lo hacía, no dudamos en hacerle un encargo. ¡Ojalá hubiésemos podido grabar su cara en después del gran pedido!¡ Desbordaba muchísima felicidad!
- También visitamos el Barangay Hall, donde se reúnen los miembros del gobierno del barangay. Allí nos contaron que debajo del puente que cruzamos el lunes para visitar la iglesia, residen, ni más ni menos que… 25 familias. van a ser expropiadas debido a que quieren ensanchar el puente y aunque pertenecen a otro barangay, ellos les van a ofrecer las pistas de deporte de su barangay como espacio de alojamiento temporal. También nos decían que están muy preocupados por la basura que la gente tira al rio y una de sus prioridades es concienciar a la comunidad para que separen y tiren la basura en un punto específico de recogida. Están muy agradecidos porque los niños de nuestra escuela limpian las calles una vez al mes. Otra cosa interesante que nos contaron es que, cuando es tiempo de lluvia, se inundan las casas y algún año han tenido que utilizar el gimnasio de la escuela como centro de evacuación de las familias.
Después de este sabor agridulce (agrio por la pobreza
absoluta, y dulce por la felicidad que derrochan), llegamos a casa y……
¡¡¡SORPRESA!!!, la buena de May Ann nos ha hecho un parchís artesanal! ¡Un super parchís! Así que, sin pensárnoslo dos veces, nos hemos puesto a preparar las fichas para
poder jugar una partida cuanto antes.























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