¡Comienza la misión Bacolod 2018!
Nuestro grupo formado por dos bercianas -Ruth y Enci- y dos burgalesas -María y Ana Rosa - es madrugador. Toca llegar temprano al aeropuerto porque a las 10 sale el primero de nuestros tres vuelos. Primera parada después de seis horas y media, que dan para un par de películas, algunos juegos y más de un cabezazo: Abu Dhabi.
Salimos del avión y nos dio la sensación de entrar en un horno. ¡Qué calor tan denso!¡Y qué agobio la arena en suspensión! Menos mal que ya dentro del aeropuerto estaba más fresquito. Disfrutamos la temperatura mientras podemos, unas instalaciones de impresión y el ir y venir de gentes que no deja lugar a dudas de nuestro rumbo a oriente.
Segunda parada después de nueve horas de vuelo, unas cabezadas un poco más prolongadas y unas cuantas turbulencias: Manila. Llegamos a Filipinas donde nos espera el diluvio y, después del horno de Emiratos Árabes, aquí sentimos que estamos al baño maría. Pasamos inmigración, recogemos maletas, cambiamos de terminal, facturamos de nuevo y a esperar alerta porque la puerta de embarque va cambiando. Mientras tanto, fuera continua la tormenta. Y dentro... ¡¡¡se va la luz del aeropuerto!!! ¡Os podéis imaginar nuestras caras con un apagón total! No sabíamos ni dónde mirar ni qué hacer. Pero allí nadie dice ni mú. En un lugar repleto de gente, llama la atención el silencio. Poco a poco, va llegando la luz, mientras a nosotras se nos va apagando. Qué sueño...
Por fin cogemos el tercer vuelo, que iba a ser el más breve, pero, a causa del mal tiempo, sale con 40 minutos de retraso. Una hora contemplando Filipinas desde el aire y llegamos a nuestro destino: ¡Bacolod!¡La Ciudad de las Sonrisas!
En el aeropuerto nos estaba esperando M. Regina, la directora del colegio. Otros 40 minutos en coche cruzando la ciudad de Bacolod mientras Regina nos va contando algunas curiosidades sobre este lugar y lo que vamos a hacer los próximos días.
¡¡¡Y llegamos a casa!!!¡Qué ganas! Nos reciben M. Magdalena, M. Esther y M. May Ann. Después de los saludos y abrazos, del situarnos en habitaciones y de una cena rápida pero sabrosa, podemos, por fin, agarrar posición horizontal, no sin antes cumplir con nuestra entrada del blog. ¡Salamat!







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